Por El maestro Cipriano Bernal Gazdás
Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Buenas las tengan y mejor las pasen, Sucede que en la tierra del chile soplan vientos de represión. Así es, Tuxtepec se convirtió con Mojica en una tierra de agresiones por parte del gobierno municipal y por si fuera poco, la casa de los ratones en Oaxaca.
Dejando esas jaladas a un lado, les diré que en el Congreso de Oaxaca, la tortillera azulosa, sigue denostando a diputadas como Ita Ortiz, que es una legisladora entrona para los cocolasos. Dicen esas lenguas que incendian roma en un día, que la nazi en cuestión, no baja a todas las diputadas de partidos como el PT, Convergencia y PRD de “pinches indias apestosas”. La cuestión de la que les cuento, no es oaxaqueña, es cristera por el amor del señor, ama la santísima iglesia católica apostólica y romana, explota a los campesinos, admira a Calderón, y por si fuera poco, le encanta la fanta tibia.
Los trabajadores del Congreso no dejan sus chismes y dicen no me consta, que hay miles de situaciones comprometedoras de esta fulanita de tal. En el cambio que hubo de gobierno que sirve para eso y nada, que es lo mismo, se repartieron los partidos políticos direcciones y la lana a más no poder. La diputada nazi le toco por obra de la dedocracia dirigir una oficina en la cámara de los despistados, lo que permitió, que pusiera como directora a su peor es nada, a la que también le encanta las tortillas de mano, le rechoca chupar y rechupar.
Ese chisme que en realidad me vale mandarina en gajos, no hubiera cobrado vigencia, si la nazi-cristera-mocha y adoradora de Calderón, no se hubiera ensañado con las diputadas populares, a las cuales no las baja de garnacheras, indias y apestosas. Esto provocó que en el congreso no puedan ver a la susodicha alumna de Pinochet, que ya no siente lo duro sino lo tupido. De cierto de cierto os digo, que algunas diputadas les encanta no solo ir a bailar a la papaya, sino comerse la papaya.
Siguiendo en el Congreso de Oaxaca, les diré que no hay orden, en ese lugar cada quién agarra para donde mejor les conviene. Juan el descordinador, que no se controla ni la boca, se la pasan en conflictos internos. Pero eso no es nada. El cuche panuncio sin vergüenza , comenzó a lanzarle calabaza a Juan. Según dicen se mastican pero no se tragan. Ya saben como son ellas. Dicen los azulanianos que el pleito comenzó porque el libretón, trataba de encajar en el Congreso a unos amiguitos, a lo que Juan se opuso. El libretón les había prometido a unos jovencitos que les daría chamba ya saben como es el tío aquel, le encanta traer siempre a su lado a sus sobrinos, al no poder encajarlos en la cámara de diputados, ya sabanas como son las colchas, la cuestión se puso campeona y de zendejo no lo bajaron, de tal modo, que afirman quienes todo lo saben, que el cuche trompudo, perdió, hacha, calabaza y miel. Por tal razón al no encontrar apoyo en Juan, el libretón comenzó a despotricar y la batalla de sexos llegó hasta estos días y comentan que está muy cabrona. Haya ellos y su mala cabeza. Hay que esperar que se agarren confianza. Tengo un perro que ya que agarra confianza ni quién lo aguante.
El Congreso de Oaxaca está lleno de víboras prietas, traidoras, traidores y uno que otro puñal y marimacho.
Pero si eso no es nada para usted, veamos el hambre con el que algunos diputados llegaron. Afirman y confirman esos que todo lo saben, que la aprobación de la iniciativa de reforma constitucional le costó a Gabilondo poco más de 400 millones de pesos. Dicen no me consta, es más ni me importa, que los ganones fueron los despistados del RIP. Así es mis dilectos. Me aseguran aquellos que vieron el bisne. Que todos salieron pesudos, no faltó el legislador del RIP que no se agandalló su buena marmaja, por su pollo, tambor los de otros partidos, como aquel mamerto que parece rotoplas. Se ve ingenuo el maldito pero le encanta el biyuyo, la pasta, la marmaja, la plata. Es de los profezorros que no ven quién se las hizo, sino quién les pague y aquí, el pagón fue el pueblo de Oaxaca. Pinches ladrones de cuello blanco, eso si, se quieren reelegir, ya les gusto vivir de cachuchita café, hijos de su refruta. En el Congreso federal y estatal de Oaxaca, lo que abundan son los huevones, de esos que agarran confianza y se dan de sentones en la punta del cerro hasta que lo achatan.
Hay cada sorpresa en la viña del señor. Se acuerdan de aquel suripanto que se creyó el rey de todo el mundo, precisamente aquel que nunca fue capaz de perdonar. Ese jijo del tamal malecho, dicen tampoco me consta, que puso en un estado del norte una productora de leche. Sáquenme de dudas, ¿no será ese camarón que dijo que Oaxaca era tierra de nadie? Pues es, es ahora un multimillonario empresario y todo lo hizo solito, con la ayuda de los oaxaqueños que para mantener y engordar marranos nos pintamos solapas.
Y cómo no va a suceder lo que les cuento señores y señoras mías, si aquí no hay hombres, dijera mi padrino Blas, a los hombres se los llevó la revolución. Lo que quedó en Oaxaca fueron puñales, machetes y uno que otro piquetes de ojos. ¿O es que no se han dado cuenta? Aquí no hay líderes, el que se aventura a dirigir un movimiento es por hambre, porque no tiene ni que comer y ya sabanas como son los colchones, entiende que dirigiendo el gobierno paga, si llevas a dos que tres guangos deshilachados, los colocas en huelga de hambre o los haces marchar mostrando sus vergüenzas, no faltará quién te compre la idea y te haga millonario en un cerrar y abrir de ojo.
Hay tienen a los revolucionarios maestritos de la sección XXII, hay quienes la supieron hacer, se volvieron dueños de sus pueblos y con becas pagadas en Europa, lidercillos que pactaron con el gobierno y recibieron pagos en lo oscurito mientras la raza, aquellos que sudan la camiseta se morían y eran reprimidos por los policías de Ulises. Los que se sienten revolucionarios-burgueses, esos se pusieron a recibir lana y a poner negocios a diestra y siniestra. Digo, eso se llama no tener maraca, y si la tuvieron ya ni se acuerdan.
Así es la política en México, esos son los que encabezan movimientos, poninas dijo popochas, por eso les encanta liderar causas perdidas.
Ahora que, en el gobierno del cambio dice Gabilondo que no iba a suceder eso, lo cabrón es que ya sucedió y ni porque la viejita calzonuda integrante del Opus Dei, se oponga, haga berrinche y les miente la madrina, se salvó Gabilondo de dar su brazo a torcer.
Les prometo que regresaré, pero no lo que me llevé dijera Carlos Carlín.
Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Buenas las tengan y mejor las pasen, Sucede que en la tierra del chile soplan vientos de represión. Así es, Tuxtepec se convirtió con Mojica en una tierra de agresiones por parte del gobierno municipal y por si fuera poco, la casa de los ratones en Oaxaca.
Dejando esas jaladas a un lado, les diré que en el Congreso de Oaxaca, la tortillera azulosa, sigue denostando a diputadas como Ita Ortiz, que es una legisladora entrona para los cocolasos. Dicen esas lenguas que incendian roma en un día, que la nazi en cuestión, no baja a todas las diputadas de partidos como el PT, Convergencia y PRD de “pinches indias apestosas”. La cuestión de la que les cuento, no es oaxaqueña, es cristera por el amor del señor, ama la santísima iglesia católica apostólica y romana, explota a los campesinos, admira a Calderón, y por si fuera poco, le encanta la fanta tibia.
Los trabajadores del Congreso no dejan sus chismes y dicen no me consta, que hay miles de situaciones comprometedoras de esta fulanita de tal. En el cambio que hubo de gobierno que sirve para eso y nada, que es lo mismo, se repartieron los partidos políticos direcciones y la lana a más no poder. La diputada nazi le toco por obra de la dedocracia dirigir una oficina en la cámara de los despistados, lo que permitió, que pusiera como directora a su peor es nada, a la que también le encanta las tortillas de mano, le rechoca chupar y rechupar.
Ese chisme que en realidad me vale mandarina en gajos, no hubiera cobrado vigencia, si la nazi-cristera-mocha y adoradora de Calderón, no se hubiera ensañado con las diputadas populares, a las cuales no las baja de garnacheras, indias y apestosas. Esto provocó que en el congreso no puedan ver a la susodicha alumna de Pinochet, que ya no siente lo duro sino lo tupido. De cierto de cierto os digo, que algunas diputadas les encanta no solo ir a bailar a la papaya, sino comerse la papaya.
Siguiendo en el Congreso de Oaxaca, les diré que no hay orden, en ese lugar cada quién agarra para donde mejor les conviene. Juan el descordinador, que no se controla ni la boca, se la pasan en conflictos internos. Pero eso no es nada. El cuche panuncio sin vergüenza , comenzó a lanzarle calabaza a Juan. Según dicen se mastican pero no se tragan. Ya saben como son ellas. Dicen los azulanianos que el pleito comenzó porque el libretón, trataba de encajar en el Congreso a unos amiguitos, a lo que Juan se opuso. El libretón les había prometido a unos jovencitos que les daría chamba ya saben como es el tío aquel, le encanta traer siempre a su lado a sus sobrinos, al no poder encajarlos en la cámara de diputados, ya sabanas como son las colchas, la cuestión se puso campeona y de zendejo no lo bajaron, de tal modo, que afirman quienes todo lo saben, que el cuche trompudo, perdió, hacha, calabaza y miel. Por tal razón al no encontrar apoyo en Juan, el libretón comenzó a despotricar y la batalla de sexos llegó hasta estos días y comentan que está muy cabrona. Haya ellos y su mala cabeza. Hay que esperar que se agarren confianza. Tengo un perro que ya que agarra confianza ni quién lo aguante.
El Congreso de Oaxaca está lleno de víboras prietas, traidoras, traidores y uno que otro puñal y marimacho.
Pero si eso no es nada para usted, veamos el hambre con el que algunos diputados llegaron. Afirman y confirman esos que todo lo saben, que la aprobación de la iniciativa de reforma constitucional le costó a Gabilondo poco más de 400 millones de pesos. Dicen no me consta, es más ni me importa, que los ganones fueron los despistados del RIP. Así es mis dilectos. Me aseguran aquellos que vieron el bisne. Que todos salieron pesudos, no faltó el legislador del RIP que no se agandalló su buena marmaja, por su pollo, tambor los de otros partidos, como aquel mamerto que parece rotoplas. Se ve ingenuo el maldito pero le encanta el biyuyo, la pasta, la marmaja, la plata. Es de los profezorros que no ven quién se las hizo, sino quién les pague y aquí, el pagón fue el pueblo de Oaxaca. Pinches ladrones de cuello blanco, eso si, se quieren reelegir, ya les gusto vivir de cachuchita café, hijos de su refruta. En el Congreso federal y estatal de Oaxaca, lo que abundan son los huevones, de esos que agarran confianza y se dan de sentones en la punta del cerro hasta que lo achatan.
Hay cada sorpresa en la viña del señor. Se acuerdan de aquel suripanto que se creyó el rey de todo el mundo, precisamente aquel que nunca fue capaz de perdonar. Ese jijo del tamal malecho, dicen tampoco me consta, que puso en un estado del norte una productora de leche. Sáquenme de dudas, ¿no será ese camarón que dijo que Oaxaca era tierra de nadie? Pues es, es ahora un multimillonario empresario y todo lo hizo solito, con la ayuda de los oaxaqueños que para mantener y engordar marranos nos pintamos solapas.
Y cómo no va a suceder lo que les cuento señores y señoras mías, si aquí no hay hombres, dijera mi padrino Blas, a los hombres se los llevó la revolución. Lo que quedó en Oaxaca fueron puñales, machetes y uno que otro piquetes de ojos. ¿O es que no se han dado cuenta? Aquí no hay líderes, el que se aventura a dirigir un movimiento es por hambre, porque no tiene ni que comer y ya sabanas como son los colchones, entiende que dirigiendo el gobierno paga, si llevas a dos que tres guangos deshilachados, los colocas en huelga de hambre o los haces marchar mostrando sus vergüenzas, no faltará quién te compre la idea y te haga millonario en un cerrar y abrir de ojo.
Hay tienen a los revolucionarios maestritos de la sección XXII, hay quienes la supieron hacer, se volvieron dueños de sus pueblos y con becas pagadas en Europa, lidercillos que pactaron con el gobierno y recibieron pagos en lo oscurito mientras la raza, aquellos que sudan la camiseta se morían y eran reprimidos por los policías de Ulises. Los que se sienten revolucionarios-burgueses, esos se pusieron a recibir lana y a poner negocios a diestra y siniestra. Digo, eso se llama no tener maraca, y si la tuvieron ya ni se acuerdan.
Así es la política en México, esos son los que encabezan movimientos, poninas dijo popochas, por eso les encanta liderar causas perdidas.
Ahora que, en el gobierno del cambio dice Gabilondo que no iba a suceder eso, lo cabrón es que ya sucedió y ni porque la viejita calzonuda integrante del Opus Dei, se oponga, haga berrinche y les miente la madrina, se salvó Gabilondo de dar su brazo a torcer.
Les prometo que regresaré, pero no lo que me llevé dijera Carlos Carlín.