Cipriano Bernal Gazdás
Que pecado cometimos los oaxaqueños para tener de gobernantes ¿a inútiles e ineptos y ladrones?, ¿acaso es la maldición de Benito Juárez? Aquí todos son honestos pero mi cobija no aparece, y así entre punto y aparte, coma, dos puntos y punto y seguido, se nos va la vida y el deseo absurdo de ser corruptos, corrompe a los rateros de la mafia del poder, entre la que se incluye el Peje Lagarto, sin duda.
Pero Oaxaca rompe los esquemas, se pasma en la nada, no se mueve ni el viento, en el tedioso polvo de las anomalías y ni un fantasma que esgrima la flamigera espada de la justicia, deambula en la efervescencia de la nada.
Acá en Oaxaca no pasa nada, absolutamente nada, y a fuerza de repetir la máxima todos sin distingo nos creemos la mentira que el sistema político repite hasta el cansancio, en un juego de palabras que de monotomo se ha vuelto el asmereir del destino. No pasa nada, aunque junto a nosotros pasen los ladrones del viento, llevando a cuestas los despojos de un país, aunque junto a nosotros se esfume el petróleo, no pasa nada aunque en nuestra cuadra los bandidos sin escrúpulos construyan casas y más casas, y esos mismos hampones compren autos nuevos por lotes, sinverguenzas hijos de la Malinche, engendros de los espiritus de la historia, mal nacidos y apatridas que roban al pueblo y su esperanza.
No solo es Gabino Cué el ratero mayor de Oaxaca, hay decenas de ellos, seres malnacidos que saquearon nuestra patria chica.
No se olviden de Carlos Santiago Carrasco, que fuera Secretario General de Gobierno, ¿de donde hizo fortuna?, que me diga a mi que sé su historia, de donde engrosó sus bienes, donde está su 3 de 3, donde Contraloría y la ASE, porque los presuntos saqueadores de los recursos públicos tienen y seguirán teniendo escoltas y policías a su servicio, quien gobierna a Oaxaca, para que explique del porque a casi 100 días de gobierno las hordas criminales de saqueadores de Oaxaca, siguen caminando las calles y disfrutando de lo mal habido, sin verguenza se desplazan sobre sus extremidades inferiores esos entes que no tienen alma, que roban sin misericordia a los pobres, que usan para ellos lo que le pertenece al pueblo.
Así como Gabino Cué y Carlos Santiago Carrasco hay muchos, presuntos ladrones de Oaxaca, esos mismos y otros, que no me vengan con el cuento que disfrutan de herencias ¿?, no falten a la verdad ni ofendan la inteligencia, no caigan en su propio estiércol ni escupan al cielo, no sean ignorantes soberbios mucho menos deslesnables roedores, porque aún las ratas tienen más dignidad, que aquellos que son rateros y se ofenden porque los señalan, y mienten diciendo que lo que hoy tienen, siempre lo han tenido.
Falso de toda falsedad, a los que roban debemos llamarlos rateros, pero a los que roban al pueblo, debemos señalarlos como lo más bajo que hay entre las ratas, porque no escatiman esfuerzo por apoderarse de lo que no es suyo, abusan del poder y entrelazan sus redes para ser impunes a la ley, pero hay están, son ellos, el pueblo lo sabe y sabrá con el indice de fuego apuntar hacia ellos.
Que esperamos en Oaxaca para capturar a los roedores que en la administración de Gabino Cué se hartaron de lo robado. Que esperamos para exigir justicia para Oaxaca. En países del Medio Oriente les cortarían las manos. Acá solo pedimos cárcel para esos presuntos rateros.
Que regresen lo robado, que paguen haber sido los roedores que se apoderaron de lo que al pueblo les pertenecía.
Que pecado cometimos los oaxaqueños para tener de gobernantes ¿a inútiles e ineptos y ladrones?, ¿acaso es la maldición de Benito Juárez? Aquí todos son honestos pero mi cobija no aparece, y así entre punto y aparte, coma, dos puntos y punto y seguido, se nos va la vida y el deseo absurdo de ser corruptos, corrompe a los rateros de la mafia del poder, entre la que se incluye el Peje Lagarto, sin duda.
Pero Oaxaca rompe los esquemas, se pasma en la nada, no se mueve ni el viento, en el tedioso polvo de las anomalías y ni un fantasma que esgrima la flamigera espada de la justicia, deambula en la efervescencia de la nada.
Acá en Oaxaca no pasa nada, absolutamente nada, y a fuerza de repetir la máxima todos sin distingo nos creemos la mentira que el sistema político repite hasta el cansancio, en un juego de palabras que de monotomo se ha vuelto el asmereir del destino. No pasa nada, aunque junto a nosotros pasen los ladrones del viento, llevando a cuestas los despojos de un país, aunque junto a nosotros se esfume el petróleo, no pasa nada aunque en nuestra cuadra los bandidos sin escrúpulos construyan casas y más casas, y esos mismos hampones compren autos nuevos por lotes, sinverguenzas hijos de la Malinche, engendros de los espiritus de la historia, mal nacidos y apatridas que roban al pueblo y su esperanza.
No solo es Gabino Cué el ratero mayor de Oaxaca, hay decenas de ellos, seres malnacidos que saquearon nuestra patria chica.
No se olviden de Carlos Santiago Carrasco, que fuera Secretario General de Gobierno, ¿de donde hizo fortuna?, que me diga a mi que sé su historia, de donde engrosó sus bienes, donde está su 3 de 3, donde Contraloría y la ASE, porque los presuntos saqueadores de los recursos públicos tienen y seguirán teniendo escoltas y policías a su servicio, quien gobierna a Oaxaca, para que explique del porque a casi 100 días de gobierno las hordas criminales de saqueadores de Oaxaca, siguen caminando las calles y disfrutando de lo mal habido, sin verguenza se desplazan sobre sus extremidades inferiores esos entes que no tienen alma, que roban sin misericordia a los pobres, que usan para ellos lo que le pertenece al pueblo.
Así como Gabino Cué y Carlos Santiago Carrasco hay muchos, presuntos ladrones de Oaxaca, esos mismos y otros, que no me vengan con el cuento que disfrutan de herencias ¿?, no falten a la verdad ni ofendan la inteligencia, no caigan en su propio estiércol ni escupan al cielo, no sean ignorantes soberbios mucho menos deslesnables roedores, porque aún las ratas tienen más dignidad, que aquellos que son rateros y se ofenden porque los señalan, y mienten diciendo que lo que hoy tienen, siempre lo han tenido.
Falso de toda falsedad, a los que roban debemos llamarlos rateros, pero a los que roban al pueblo, debemos señalarlos como lo más bajo que hay entre las ratas, porque no escatiman esfuerzo por apoderarse de lo que no es suyo, abusan del poder y entrelazan sus redes para ser impunes a la ley, pero hay están, son ellos, el pueblo lo sabe y sabrá con el indice de fuego apuntar hacia ellos.
Que esperamos en Oaxaca para capturar a los roedores que en la administración de Gabino Cué se hartaron de lo robado. Que esperamos para exigir justicia para Oaxaca. En países del Medio Oriente les cortarían las manos. Acá solo pedimos cárcel para esos presuntos rateros.
Que regresen lo robado, que paguen haber sido los roedores que se apoderaron de lo que al pueblo les pertenecía.