Cipriano Aniceto Bernal Gazdás
La renuncia de Juan Ramón Díaz Pimentel a los Servicios de Salud de Oaxaca es inminente, es básica, impostergable, urgente y necesaria. Alejandro Murat Hinojosa no puede seguir manteniendo al frente de los SSO a un sujeto que llegó a pelearse con todos, no hizo excepción.
No supo contener su incapacidad y lejos de mostrar su experiencia fue chamaqueado como si fuera escolapio. Es un peligro para Oaxaca y más para quienes son sus amigos, los colocó como dice el pueblo; en la tablita.
Habría que preguntarse: las disposiciones tan burdas y poco serias, ¿las decidió él?, o fueron órdenes de José Nelson Murat Casab, otro borracho que ya no sabe ni lo que dice, pero que sigue en la política decidiendo por Alejandro y su gabinete.
Esperamos los oaxaqueños que la designación de Juan Díaz Pimentel sea la última puntada de borrracho de José Nelson. Que la pesadilla que sufrieron los médicos y enfermeras de los Servicios de Salud de Oaxaca se solucione, y sin la presencia del alcohólico de Díaz Pimentel y sus ocurrencias, todo pase a mejores estadios de convivencia.
Sin embargo no podemos dejar de decir que si hay aviadores es porque el patrón en este caso el gobierno de Oaxaca así lo quiso y así lo desea con toda el alma.
La mayoría de los aviadores los pueden encontrar en la nómina de compensación, porqué querer agredir y ofender a quienes trabajan por sacar a los SSO adelante como los médicos y enfermeras, si se tiene ubicado a los que cobran sin trabajar, porqué no fue inteligente y en un operativo discreto y quirúrgico atrapó a los vividores de los SSO y así estaríamos viendo quienes son.
Los aviadores y lo sabe Juan Díaz Pimentel, son los mismos que él dejó cuando fue Secretario de Salud en pasadas administraciones, son: amigos, amiguitas, ex confesoras, sus cultoras de belleza y hasta sus cuñados y así como está lista, las tienen otros funcionarios que saldrán a la luz pública como protectores de chupa sangre de los SSO.
Que se tendrá que sanear es cierto, pero no a costa de actos propios de una payaso que quiere llamar la atención.
Díaz Pimentel es un comediante y hasta eso, un comediante gacho sin chiste.
Si tenía el señor Díaz buenas intenciones las echó al caño, cuando quiso que pagaran justos por pecadores y lo más grave es que ahora tendrá que enfrentar las consecuencias de sus puntadas de borracho, porque tiene acusaciones en Derechos Humanos y la propia Contraloría, quizás será inhabilitado por violar una serie de artículos y salve sea la parte, por incapaz. Este fue su último teatro y fechoría.
Hay de aquel es decir José Nelson Murat Casab, que fue al panteón de los despojos políticos a revivir al borracho más criticado de todos los gobiernos priístas y perredistas. Juan Ramón Díaz Pimentel pasó a la historia como lo que es; un irresponsable borracho que nunca en su vida va a ser un buen servidor público.
Juan Díaz Pimentel al excusado de la historia
La renuncia de Juan Ramón Díaz Pimentel a los Servicios de Salud de Oaxaca es inminente, es básica, impostergable, urgente y necesaria. Alejandro Murat Hinojosa no puede seguir manteniendo al frente de los SSO a un sujeto que llegó a pelearse con todos, no hizo excepción.
No supo contener su incapacidad y lejos de mostrar su experiencia fue chamaqueado como si fuera escolapio. Es un peligro para Oaxaca y más para quienes son sus amigos, los colocó como dice el pueblo; en la tablita.
Habría que preguntarse: las disposiciones tan burdas y poco serias, ¿las decidió él?, o fueron órdenes de José Nelson Murat Casab, otro borracho que ya no sabe ni lo que dice, pero que sigue en la política decidiendo por Alejandro y su gabinete.
Esperamos los oaxaqueños que la designación de Juan Díaz Pimentel sea la última puntada de borrracho de José Nelson. Que la pesadilla que sufrieron los médicos y enfermeras de los Servicios de Salud de Oaxaca se solucione, y sin la presencia del alcohólico de Díaz Pimentel y sus ocurrencias, todo pase a mejores estadios de convivencia.
Sin embargo no podemos dejar de decir que si hay aviadores es porque el patrón en este caso el gobierno de Oaxaca así lo quiso y así lo desea con toda el alma.
La mayoría de los aviadores los pueden encontrar en la nómina de compensación, porqué querer agredir y ofender a quienes trabajan por sacar a los SSO adelante como los médicos y enfermeras, si se tiene ubicado a los que cobran sin trabajar, porqué no fue inteligente y en un operativo discreto y quirúrgico atrapó a los vividores de los SSO y así estaríamos viendo quienes son.
Los aviadores y lo sabe Juan Díaz Pimentel, son los mismos que él dejó cuando fue Secretario de Salud en pasadas administraciones, son: amigos, amiguitas, ex confesoras, sus cultoras de belleza y hasta sus cuñados y así como está lista, las tienen otros funcionarios que saldrán a la luz pública como protectores de chupa sangre de los SSO.
Que se tendrá que sanear es cierto, pero no a costa de actos propios de una payaso que quiere llamar la atención.
Díaz Pimentel es un comediante y hasta eso, un comediante gacho sin chiste.
Si tenía el señor Díaz buenas intenciones las echó al caño, cuando quiso que pagaran justos por pecadores y lo más grave es que ahora tendrá que enfrentar las consecuencias de sus puntadas de borracho, porque tiene acusaciones en Derechos Humanos y la propia Contraloría, quizás será inhabilitado por violar una serie de artículos y salve sea la parte, por incapaz. Este fue su último teatro y fechoría.
Hay de aquel es decir José Nelson Murat Casab, que fue al panteón de los despojos políticos a revivir al borracho más criticado de todos los gobiernos priístas y perredistas. Juan Ramón Díaz Pimentel pasó a la historia como lo que es; un irresponsable borracho que nunca en su vida va a ser un buen servidor público.