HÉCTOR PABLO PORQUERÍA DE POLÍTICO

Cipriano Aniceto Bernal Gazdás




El proceso electoral 2018 sigue teniendo sus matices, en Oaxaca algunos hijos del mole, se les dio por migrar, por renunciar al partido que les dio de comer y los protegió cuando andaban tirando la molleja, aguantando el hambre.
Dígame usted que credibilidad puede tener un sujeto que defendió al PRI a diestra y siniestra, que por el PRI hizo una fortuna comparada con la de Rosario Robles la extitular de SEDESOL y SEDATU, claro que hablamos de Héctor Pablo Ramirez Puga Leyva, candidato a Senador por el Frente PAN-PRD, aquel que abandera Ricardo el Canalla.
La sociedad que vota no puede confiar en funcionarios y políticos que no tienen lealtad, renunciar a su partido por berrinches, no tiene porque ser perdonado.
Los mexicanos tienen que poner fin a los chapulines políticos, hombres y mujeres que cambian de partido como cambiar de máscara. 
Ya basta de seguir soportando a estos especímenes que no les gusta como se reparte el botín y se les hace muy fácil renunciar a sus bancadas, cuando fueron votados por el partido por el que están en el Congreso, ofenden al electorado por esa razón deben renunciar y permitir que el suplente tenga la titularidad en la bancada del partido por el que fue votado.
Héctor Pablo se hizo millonario en Liconsa y ahora busca protegerse en el Senado de los presuntos robos que cometió.
Esa misma razón pasa en Oaxaca, varios renunciaron a sus bancadas para ser postulados por otro partido.
Que clase de políticos tenemos; sinvergenzas, huérfanos de padre y madre que no deberían llamarse hombres o mujeres, porque cualquiera que se jacte de ser caballero o dama deben tener las esferas bien puestas.
Héctor Pablo Ramirez Puga Leyva carece de esferas, aguacates o lo que usted ordene. 
No es un político con hombría porque ser candidato de partidos contrarios al PRI eso significa ser una trocada de político, máxime cuando su partido lo hizo millonario y protegió sus robos.
El Cara Brava como conocen a Héctor Pablo Ramirez Puga Leyva es el remedo de político, es cualquier apelativo y cualquier cochinada. No solo es del grupo del asesino de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, también cómplice de Peña Nieto. Vivió y se enriqueció del PRI y ahora traiciona al padre que lo formó.
Que lastima que este tipo de personajes sigan pululando como basuras contaminantes en los partidos políticos.
Se sienten muy necesarios, creen que no hay nadie como ellos en todo el universo, cuando son como HP la porqueria que el PRI formó y engendró.
Partidos como el PRD y el PAN en Oaxaca postularon a la real cochinada que la política ha creado.
Los votantes deben darle su merecido a este tipo de engendros en las urnas.
Voto de castigo a los traidores y a los chapulines que traicionan sus principios para seguir robando a nombre de otros partidos.