Y VINO EL REMOLINO Y LOS CHAMUSCÓ

Cipriano Bernal Gazdás

Lo sucedido en San Primitivo Ahuelilpan, Hidalgo, muestra la decadente sociedad en la que vivimos los mexicanos. 
La impunidad ofende y sigue manifestándose en plena cuarta deformación que a decir del Mesías López Obrador, jamás ocurriría. 
Al decrépito gobernante se le hace muy fácil hacer llamados a la paz, a la concordia, al perdón, a la admnistía. 
En México las instituciones fueron rebasadas y prueba de esto es la tragedia que sucedió en San Primitivo, un pueblo dedicado al Huachicoleo.
¿Justicia?, negligencia, innación del ejército mexicano ¿y de la policía federal?, claro que no. 
Qué podían hacer los elementos castrenses frente a una multitud hambrienta, acostumbrada a robar combustible, algunos intoxicados por los químicos de la gasolina Premium, combustible con alto octanaje.
Se tiene que decir la verdad dice López Obrador. 
Pues digamos esa verdad.
Entre los muertos calcinados y quemados la gran mayoría son huachicoleros,murieron por su falta de respeto a la autoridad, murieron por su voracidad de robarle a los mexicanos, al robar a Pemex le roban a México.
Ya basta de la falsa moral de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que protege delincuentes y deja al margen el verdadero derecho de los mexicanos.
Lo sucedido en San Primitivo debe de calificarse como lo que es,pues vino el remolino y los chamuscó. Y no los chamuscó porque estuvieran en sus casas en familia,murieron porque estaban robándole a los mexicanos.
Murieron quemados porque ignoraron incluso le mentaron la madre a los militares y policías que les advirtieron del peligro.
Dice un dicho: Cuando por gusto se muere,hasta la muerte te sabe.
A estos guachicoleros les supo a gloria morir, porque murieron por eso; por que eran  delincuentes, porque no se sujetaron a la normatividad y porqué se pasaron la ley por el arco del triunfo.
Si vamos ha hablar de la verdad hablemos: Así como en su momento los 43 desaparecidos de Ayotzinapa murieron por estar implicados con grupos del narcotráfico según se detalla en versiones no filtradas de testimonios.
Lo sucedido en San Primitivo es el resultado lastimoso, triste y hasta grotesco del actuar de unos delincuentes que actuaron de forma impune sabiendo que nada ni nadie los detiene ni puede hacer nada.
Lo que sucedió en Hidalgo debe ser el parteaguas para actuar,para que el gobierno y las instituciones dejen de tener doble moral.
Si hubieran aplicado la ley hoy hablaríamos simplemente de una mega fuga.
No se aplicó porque los militares no tenían órdenes y hoy tenemos a un número indeterminado de hogares donde falta un ser querido.
La delincuencia también cobra y esta ocasión les cobró la vida.