Cipriano Bernal Gazdás 
¿Qué pasa en Oaxaca?,quienes debían ser los baluartes de la lucha contra la corrupción,resultaron más rateros que los cacos de la central camionera.
Después que vimos al trompeta ser parte de la aprobación de sueldos en el CPC por arriba de lo moralmente permitido,aparece José Juan Flores Guzmán,integrante de ese mismo comité,participando de la misma corrupción y hasta resultó maestro de la trampa y lo perverso.
El Congreso de Oaxaca está obligado a intervenir y exigir la renuncia de este sujeto, que ensucia la trayectoria de un proyecto que creímos estaría a la altura de la esperanza que el pueblo tiene para sanear la podredumbre que hay en las instituciones y el gobierno.
Cuando nos damos cuenta que José Juan Flores Guzmán integrante del CPC no solo se auto impuso un sueldo que ni el gobernador de Oaxaca tiene,entendemos que ese Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción está llena de hampones y ladrones, y se hace urgente que el Congreso actúe imponiendo una sanción urgente para separar del cargo al nefasto sujeto que llegó no a la pena sino a la pepena.
Es urgente que por moral política se separe del cargo, así como se hace obvio que al término de las investigaciones que sabemos van a dar positivo en cuanto al manejo de empresas fantasmas,se deba imponer sanciones inmediatas para sanear el CPC que debería ser un órgano rector que permita la lucha contra la corrupción.
Sin embargo cuando en el propio CPC hay verdaderos maestros del engaño y de estafas nos damos cuenta que el Congreso de Oaxaca se ve obligado a intervenir y a poner orden en donde impera el desorden.
Por el grado de importancia y relevancia tendremos que estar atentos de la solución que se le dé a la actividad de corrupción de José Juan Flores Guzmán,quien resultó todo un corrupto.