Cipriano Bernal Gazdás 





En la comparecencia de Juan Carlos Márquez Heine en el Congreso salieron al sol los trapos sucios, la corrupción del ahora Secretario de Salud de Oaxaca, la incapacidad y la irresponsabilidad del mexiquense, que llegó a saciar su hambre y deseos de ser burgués a costa de la salud de los oaxaqueños.
Al sentir el originario de chilango landia que estaba en el ojo del huracán, se allegó de la asesoría del otro corrupto, Mario Félix Pacheco, que le recomendó buscara a médicos y enfermeras para grabar videos donde se nota que fueron maíziados para aparentar un supuesto apoyo de los médicos al corrupto Secretario de Salud, que volvió a mostrar su carencia de seriedad al obligar a médicos generales a lanzar épicas descripciones de la alteza serenísima, magnánimo señor de horca y cuchillo, que baja de su gracia para guiarnos por oscuridad para salir de la pandemia.
La gran incapacidad de Juan Carlos Márquez Heine no solo es física, también mental y emocional, el sujeto está fuera de sus capacidades y trata de querer aparentar que tiene bajo control la situación, cuando todos saben que el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca no solo es un chamaco loco para tomar decisiones, tiene problemas mentales al no medir sus acciones y le importa poco poner en entredicho a médicos y enfermeras que son parte de su grupo, para que lo ensalcen y bendigan por ser la solución venida desde Toluca a la pandemia en Oaxaca.
Se les olvida a los lambiscones y cómplices que este señor no es ningún hombre de valores. Es un corrupto que engañó, robó y defraudó cuando fue director del Seguro Popular, ¿o es que acaso y a se le olvidó?, supongo que si; por eso se manda porras y loores.
A los oaxaqueños mucho menos a un ciento de trabajadores del Seguro Popular se les olvida que Juan Carlos Márquez Heine robó en esa dependencia hoy convertida en INSABI.
En su comparecencia en el Congreso como ya es costumbre no respondió a las denuncias de corrupción, a las acusaciones que existen en contra de este sujeto sin escrúpulos que por obra y gracia de la familia Murat llega a los SSO.
Es un mentiroso, un vil manipulador que engaña a los médicos generales para salir a dar la cara por el, un grupito de mentirosos a su servicio, pagando compromisos para hablar bien engañando por supuesto, de un macuarro acusado de ratero.
Hasta donde ha podido llegar un improvisado politiquillo de marras, un ladrón de poca monta. A propósito debería de explicar de donde posee caballos comprados últimamente, será que su lavadora de imagen y cómplice la señora Blanca Bastida lo convenció ¿de ser criador de caballos?
Hasta donde llega la corrupción, de ser urólogo sin prestigio, un desconocido en el Estado de México, por estar inmiscuido en las redes de corrupción priístas, surge del anonimato para venir a robar al Seguro Popular por instrucciones de su padrino el ratero de José Nelson Murat Casab.
Roba y engaña y en premio le ofrecen la Secretaría de Salud para que termine su obra el urólogo ladrón.