Cipriano Bernal Gazdás 
Se decían víctimas y resultaron unos desgraciados huevones, mantenidos, rateros y malagradecidos, que traicionaron la confianza de una anciana que hoy tiene 103 años de edad, y que se dio cuenta que en esta vida más vale no echarle las perlas a los puercos. Ya lo dijo Jesús.
Caleb Herculano López Martínez y sus hermanos cómplices Herbe Zenobio, Ashmar Nepomuceno. No soy sicólogo pero desde el inicio está el fin. El alfa y el omega de la vida de una mente. Este trío de ladrones dirigidos por su madre se les hizo fácil robarle a una anciana cuyo único error es haber tenido cariño y amor para unos niños que hace muchos años cuando los perros se amarraban con chorizo, llegaron acompañando a la cocinera y con el pasar del tiempo al ser aceptados como amigos, se creyeron incluso familiares y con derechos sucesorios para heredar y disponer de las rentas del edificio de Morelos 900, que Victoria Conzzati heredó de su padre el médico y botánico Cassiano Conzatti.
En fin; la historia no es compleja ni la solución tan oscura. Acá hay unos impostores y ellos son Caleb Herculano y sus hermanos, que por cierto con esos nombrecitos quien no va a tener problemas emocionales y de personalidad: Herculano, Zenobio y Nepomuceno, si era cuestión de chingarlos neta que los chingaron.
La neta de esto es que, porque tienes que pagar las calenturas y locuras de otros, y acá la señora Victoria está pagando caro haber cobijado a sujetos sin ética, ladrones mala leche, que se aprovecharon de una anciana y que le siguen robando.
Los delincuentes en cuestión se dijeron víctimas y resultaron los victimarios, se metieron en un personaje que no les correspondía.
Cual es la enseñanza ¿de esta historia?
Cuando llegue a su casa una sirvienta cuídele las manos y la víborita al patrón. No vaya siendo que la vivales ya traiga premio y esos energúmenos quieran quedarse hasta con los trastes.
No les de confianza, ya lo dijo Churchill no hay indio bueno, máxime si les da un puro. Dice el pueblo; indio con puro ratero seguro.
A esas criaturitas no vaya usted a cometer el error de llamarlos hijos (aunque sea hijos de la chin...)a la primera ya le van a estar pidiendo lana para comprar cerveza y aguas si no les da porque ya andan clavándose las rentas.
El problema no es darles, sino hay que preguntarse hasta cuando quieren que les siga uno dando.
Si sumamos que aparte están trastornados nos daremos cuenta al final de todo, que abrimos la caja de Pandora de los locos y trastornados.